19 diciembre, 2019

Ozonoterapia

La ozonoterapia es un tratamiento médico que se caracteriza por la simplicidad de su aplicación, alta efectividad, buena tolerancia, y con prácticamente ausencia de efectos colaterales, mostrando unos excelentes resultados terapéuticos en multitud de enfermedades.

El ozono como terapia médica muestra propiedades inmuno-moduladoras, anti-inflamatorias, analgésicas, bactericidas, antivirales, fungicidas, antienvejecimiento, mejora de circulación sanguínea, antioxidantes y regeneradoras.

1) Efectos desinfectantes y tróficos directos, cuando es aplicado localmente.

2) Efecto antibacteriano y antiviral sistémico debido a una discreta formación de peróxidos.

3) Incrementa la deformidad de los glóbulos rojos con una mejora de la circulación sanguínea, venosa y arterial.

4) Mejora la entrega de oxígeno a los tejidos.

5) Mejora el metabolismo eritrocitario haciéndose más eficiente el metabolismo de la glucosa.

6) Mejora el metabolismo de los ácidos grasos por la activación de enzimas antioxidantes encargadas de eliminar peróxidos y radicales libres.

7) Incremento de la utilización de la glucosa a nivel celular, mejorando la resistencia periférica a la insulina.

8) Mejora el metabolismo proteico.

8) Efectos directos sobre los lípidos insaturados, los oxida e induce al mismo tiempo los mecanismos de reparación.

OZONOTERAPIA COMO ANALGÉSICO-ANTIINFLAMATORIO.

¿Por qué funciona?

1) Una menor producción de mediadores de la inflamación.

2) La oxidación (inactivación) de metabolitos mediadores del dolor.

3) Mejora neta de la microcirculación sanguínea local, con una mejora en la entrega de oxígeno a los tejidos, imprescindible para la regeneración de estructuras anatómicas; la eliminación de toxinas y de manera general a la resolución del disturbio fisiológico que generó el dolor.

CONTRAINDICACIONES

1) Pacientes que sufren de un déficit significativo de la glucosa 6 fosfato deshidrogenasa (favismo). Estas personas no deben recibir este tratamiento, puesto que pudiera ocurrir una oxidación de los hematíes causando hemólisis, por no poseer éstos los sistemas protectores contra la oxidación.

2) En algunas situaciones anormales (descompensación) en pacientes con hipertiroidismo y trombocitopenia.

3) Inestabilidad cardiovascular severa (infarto del miocardio reciente).

4) Status convulsivos.

4) Cuadros hemorrágicos.

Hoy podemos asegurar que mediante esta terapia, de muy bajo riesgo, decrece sustancialmente el daño celular por falta de oxigenación, independientemente de la enfermedad subyacente. Además los productos de la descomposición del ozono se comportan como activadores biológicos, lo que mejora el nivel de energía y la capacidad de nuestro sistema defensivo, en beneficio de enfermedades de tipo alérgico-autoinmune como pueden ser la psoriasis, el asma o la artritis reumatoide.

El hecho de que el ozono a dosis controlada pueda ejercer efectos antioxidantes representa un recurso terapéutico de gran valor en el tratamiento de múltiples enfermedades que se manifiestan con un debilitamiento del sistema antioxidante endógeno, como la artrosis.

El Ozono no es un fármaco y como tal no provoca efectos colaterales, no desarrolla trastornos alérgicos y en general no se han descrito interacciones con los otros fármacos. La administración de ozono, por lo general, es bien tolerada por los pacientes; sólo cuando se usan dosis excesivas, el paciente puede sentir una sensación de pesadez. Esta molestia tiene lugar en pocos pacientes, es de corta duración y de resolución espontánea.

El principal obstáculo a la aceptación amplia de la ozonoterapia está asociado en gran parte a los obstáculos que impone la gran industria del fármaco, activando campañas mediáticas en contra de estos procederes, al punto de llegar a una pura ignorancia científica. Injustamente y sin base científica se ha afirmado que “el ozono es tóxico, cualquiera que sea su uso”, olvidando que los efectos del ozono médico como el de casi todas las sustancias, dependen de la dosis; y que, a pesar de esas falsas afirmaciones el ozono se considera como uno de los mejores desinfectantes del agua potable, capaz de evitar brotes de infección. Usado en concentraciones apropiadas el ozono puede activar mecanismos antioxidantes que protegen al organismo del efecto de los radicales libres, involucrados en el envejecimiento y en un gran número de enfermedades.